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Relatos Eróticos en Madrid

¿Quieres salir de la rutina, dar un giro a una noche aburrida o conocer un poco más a ese amigo interesante que te gusta? Desde NoSomosMalas te proponemos un divertido plan. En el teatro arlequín en Madrid una impresionante Victoria Siedleck te surmegirá en un  mundo de  cuentos,  erotismo y un toque de humor.

Ideal para asistir en pareja y dejarte seducir en un ambiente cálido, acogedor y sensual. Destacamos la actuación de Victoria Siedleck por su elegancia, su sensualidad y su impresionante capacidad para llenar todo un escenario durante 90 minutos de actuación.

Puedes ampliar la información y comprar tus entradas en atrapalo.

¡Os animamos a que disfrutéis de este increíble espectáculo que no os dejará indiferente! Nos quedamos con los cuentos y condimentos para animar nuestras reuniones. Y para compartir este gran momento que vivimos nos hicimos una fotografía con Victoria,que parecía una Diosa recién caída del Olimpo.


Categoría: Eventos, Relatos
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Concurso “Llévate un kit por tus piernas bonitas”

Queremos que nos enseñes lo bonitas que están tus piernas en verano, por eso te pedimos que nos mandes una fotografía imitando el logo de NoSomosMalas.

Ponte tus tacones rojos y busca en tu fondo de  armario un bolso a juego. Posa como nuestra modelo y podrás llevarte un fantástico kit de viaje Getawey de kamasutra que contiene: Polvos de talco comestibles, plumero aplicador, vela de masaje, aceite de amor que se calientan al soplar y crema vainilla comestible, todo ello en un cómodo neceser de viaje.

Envíanos un correo con tu fotografía y tus datos de contacto a concurso@nosomosmalas.com. Recogeremos tus fotografías hasta el día 10 de septiembre. Una vez pasado ese día, colgaremos todas las fotografías que nos hayáis enviado con un enlace al facebook de NoSomosMalas para que puedan ser votadas.

La fotografía que más votos reciba será la ganadora de este fantástico kit de viaje.

Participa:

Envíanos un correo a:  concurso@nosomosmalas.com

Requisitos:

Ser mayor de edad.

Respetar la posición de las piernas de nuestro logo.

Tener calzado y bolsos de color rojo.

Querer pasar un rato divertido posando.

 

A continuación os ponemos un ejemplo de una fotografía que hemos tomado nosotras.

¡¡Mucha suerte a todas!!


Categoría: Concursos
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Tuppersex de NoSomosMalas en la Buena Ventura

El próximo viernes 24 de Junio NoSomosMalas se va de tuppersex a  la Buena Ventura (Madrid).

Disfruta del espectáculo con tus amigas y al finalizar podrás llevarte los productos que más te hayan gustado.

 

Entrada 10 euros con consumición + coctel + tuppersex + boys

Más información en los teléfonos 657 331 266 / 695 194 322


Categoría: Eventos
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Animación Loca de Eventos

Se acerca el tiempo de despedidas, bodas y demás celebraciones. Si estás cansada de las típicas animaciones en NosomosMalas te proponemos hacer algo diferente. En  animación loca.com,  además de ofrecerte sus servicios de animación, te ofrecerán  toda clase de servicios para gestionar y realizar cualquier tipo de evento. Al ser una empresa joven, está formada por personas apasionadas por su trabajo cuyo fin es que tú, disfrutes y no tengas que preocuparte por nada.

La exclusividad de las que realizan  actividades e ideas les  hace diferentes y únicos, por lo que te  ofrecen trabajos personalizados y exclusivos. Más de cinco años de experiencia les avalan , por eso son especialistas en llevar la fiesta a tu casa o lugar privado del evento ofreciéndote las mejores animaciones de baile y ofertas de ocio nocturno que hayas vivido jamás.

Propuestas para un día especial:

Animación de bodas: Y después del convite y la ceremonia nupcial, a bailar!!!! Anima tu boda con la mejor animación de baile, juegos, concursos, caracterización y participación de los invitados, interacción mediante uso de micrófono, coreografías y mucha marcha, para que tú y tus invitados no se olviden en la vida de tu ceremonia. Te  organizamos, la música, las coreografías para que bailes, juegos divertidos, concursos, y todo tipo de locuras especialmente enfocado a público adulto. Te personalizan la animación salsera, rociera, temáticas, con un animador o varios, lo que te divierta.

Coreografías para novios: Montaje de la coreografía para el baile nupcial. Puede ser algo clásico,  vals o te montarán una coreografía. O si lo prefieres   algo más moderno como  arrancarte a bailar una salsita, algo funky, de los 80’s, o simplemente vuestra canción favorita.

Despedidas de solter@: Puedes ofrecer clases de baile como complemento a la despedida, danza oriental, ritmos latinos, clases de streaptease,… además dentro del servicio de despedidas de solter@ te ofrecen algo diferente, el denominado “pack picante” que consiste en que un grupo mínimo de dos animadores animen tu fiesta sin camiseta. Engloba todas las actividades de las animaciones de baile pero con el añadido de que los animadores estarán con el torso al aire, añadiéndole juegos y bailes subiditos de tono. Pueden ser dos, tres o los chicos que tú y tus amigas queráis.

Os dejamos un vídeo para que veaís lo que son capaces de montar:

Más información:
Sandro Azorín
679 537 919
www.animacionloca.com

 


Categoría: Eventos, Reportajes
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¡Organiza tu despedida de soltera en Madrid con NoSomosMalas!

¿Estás cansada de las típicas despedidas de soltera y no tienes tiempo para  organizarlo todo? Desde NoSomosMalas te lo ponemos muy fácil.

NoSomosMalas en colaboración con nuestro local favorito La Buena Ventura ponemos a vuestra disposición toda nuestra experiencia para que disfruteis de un día lleno de erotismo, diversión y  elegancia.

Si os fascina el mundo del erotismo, os morís de ganas por aprender a la vez que pasaís un rato divertido os presentamos el pack:

TUPPERSEX + CENA + ESPECTÁCULO + COPAS   Desde 45 euros.

Disfrutaréis de un ambiente íntimo para realizar el tuppersex en el local del momento La Buena Ventura. Atención personalizada, cena tipo coktail hasta la hora de apertura del local. A continuación podréis disfrutar de la mejor música,  copas y mucho más.

COMPLEMENTOS DISPONIBLES

Venta de bonocopas anticipadas  5 copas x 30 euros.

Espectáculo con Boys. Desde 10 euros x persona.

Regalo para la novia. A elegir entre varias opciones.

Recuerdo de la despida. Inmortaliza tu despedida por medio de un video CD con los mejores momentos de una noche tan especial junto con tus canciones favoritas y serigrafía personalizada.

Más información y Reservas en el 657 33 12 66 – 620 23 17 52



Categoría: Asesoras, Eventos
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LOS LUBRICANTES. (Capítulo II)

Memorias de María Casillas (Fundadora de NoSomosMalas)

Todo el mundo recuerda su primer beso. Parece un acontecimiento especial, muy importante. Mi primer beso fue con el espejo del cuarto de baño. Por sugerencia del Nuevo Vale, había que entrenar antes de que llegara el gran día,  y para eso lo mejor era probar con el espejo. Te acercabas despacio, abrías la boca y sacabas la lengua, pero claro, te encontrabas con una superficie fría y veías tu cara de idiota mientras besabas al espejo. ¡Un cuadro vamos!

Por aquella época salía con un chico que se llamaba Nacho, me tenía loca, su pelo rubio, sus pecas. Me encantaba, pero nada, que no había manera de darnos un beso. Paseábamos por el parque y yo veía a mi amiga Diana que salía con su hermano sentada en un banco comiéndose literalmente a su chico, y yo paseos para arriba, paseos para abajo, pero de besos con lengua nada de nada.

Un día al volver a casa descubrí que mi vecino, vete tú a saber porque, le estaba contando a mis padres que tenía novio y  no contento con eso le amenazó con pegarle sino me dejaba de ver. Y así fue como  terminó mi aventura con aquel chico de ojos azules al que nunca conseguí besar.

Unos meses después, por increíble que parezca,  empecé a salir con mi vecino. La verdad es que a veces he tenido la sensación de estar haciendo lo contrario a lo que debería, pero en fin, acabé saliendo con mi vecino, el del cuarto derecha. Ya se sabe que el que la sigue la consigue.

Pasadas unas semanas la angustia se apoderó de mí, pues el beso con lengua de nuevo no llegaba. Como se suele hacer en estos casos, una consulta a sus amigas, especialmente a mi amiga Diana que se daba esos besos interminables con su novio. “ La cosa es muy sencilla” me dijo, “Tienes que darle piquitos hasta que le entren las ganas, abra la boca y te bese.”

¡Vaya, que simple! pensé, no parece muy difícil. Me enfundé en mi minifalda de lana blanca recién comprada y me dirigí al parque donde mi Romeo me esperaba.  Dimos un paseo cogidos de la mano mientras me enseñaba los anzuelos nuevos que se acababa de comprar para ir a pescar con su padre.  Yo no estaba dispuesta a esperar ni un día más así que empecé a darle piquitos hasta que comenzó a abrir la boca lentamente.

Primer problema, nos molestaban las narices, porque claro si yo me iba hacia un lado el debía de irse hacia el contrario pero la cosa era complicada y no acabábamos de acoplarnos.

Segundo problema, te encuentras una lengua, húmeda y mojada dentro de tu boca y claro no tiene nada que ver con el frío espejo. ¡Peor aun!  Tampoco sabes muy bien qué hacer con esa cosa metida dentro de tu boca, aunque nada de eso importa porque por fin te han dado tu primer beso, el que nunca olvidarás, el importante.

Me retiré satisfecha, pensando en que ya era mayor. Me sentía radiante y contenta, hasta que al intentar separarme de él me di cuenta de que dos anzuelos de pescar se habían enganchado en mi falda nueva de lana blanca. Miramos el reloj, las ocho menos cuarto. A las ocho en punto tenía que estar en casa o estaría semanas sin salir, así que al final tuvimos que cortar la falda y aparecí con un agujero en el centro de la minifalda nueva. Dos semanas sin salir y la absurda sensación de que aquel beso húmedo y descoordinado me había costado demasiado caro.

El siguiente paso en la evolución del sexo llegó a las pocas semanas. Abrazados debajo de unas de las terrazas de enfrente de mi casa introdujo su mano lentamente por debajo del polo blanco del uniforme y decidido se adentró en las profundidades del sujetador. Aquel  primer contacto con su piel, el frio de la calle y la sensación de estar haciendo algo malísimo, se grabaron aquella noche en mi memoria. Subí a mi casa convencida  de llevar colgado un cartel con la palabra ¡Culpable!, he cometido un pecado gravísimo, pero al encontrarme con los ojos de mis padres ninguno me comentó nada al respecto, así que entendí que ni el sexo era algo tan malo, ni era cierto aquello que contaban en las revistas de que la cara te cambiaba y se te notaba más mujer cuando hacías guarrerias con tu novio.

Porque antes, cuando salías con un chico, era tu novio y no saltabas ni dabas un respingo por ello. Ahora no, ahora dices tímidamente “Mi chico” porque la palabra novio está mal vista y suena a compromiso. Y yo me  pregunto ¿Cómo es posible que con catorce años dijera la palabra novio orgullosa y sin dudar, y ahora dieciocho años después vayas diciendo en susurros mi chico como si tener novio fuera algo peor que una verruga? Definitivamente el mundo se ha vuelto loco.

Considero que mi generación tuvo bastante suerte,  disfrutábamos de una libertad recién estrenada y crecimos sin prejuicios en lo referente al sexo. En casa podíamos hablar relativamente de todo, aunque nosotras siempre preferíamos recurrir a la sabiduría todopoderosa de las amigas más mayores. Teníamos cierto pudor en lo referente a nuestros padres. En mi casa aún miraba hacia otro lado del televisor si aparecía alguna imagen comprometida y nunca me dejaron ver “Nueve semanas y media”.

La primera vez que me acosté con un chico lo hice más porque tocaba que por que sintiera una necesidad de hacerlo. Llevábamos juntos dos años y era lo que se debía hacer. Era un hecho, cuando llevabas saliendo mas de un año con tu novio era evidente que se iba a llevar tu preciada virginidad, aunque para mi generación la virginidad dejó de ser un valor en alza y fue perdiendo  la importancia que tan sólo unos años antes había tenido. Por consejo de su primo y mis queridas amigas llegamos a la conclusión de que ya llevábamos el tiempo suficiente como para hacerlo.

Elegimos un día en que mis padres habían salido fuera, claro, entonces éramos modernos pero no tanto como para hacerlo con tus padres dentro de la casa.  Me preparé lo mejor que me pareció y no se me ocurrió otra cosa mejor  que ponerme un pijama de ositos y cuadros. Eso sí, debajo llevaba un fantástico body negro de encaje que me había regalado por mi cumpleaños, el muy listo.

Nunca me han gustado los bodys, con esos incómodos corchetes en la parte de abajo que se te clavaban sin piedad, y que además una vez estabas puesta en faena acababas con la parte de arriba bajada, los corchetes desabrochados y el body enrollado en la cintura. Un asco, vamos.

Eso sin contar que en aquellos tiempos apenas te depilabas un poco la ingle, y claro se te acaban enganchando los pelillos en los corchetes y el resto sobresalían por la abertura. Estabas tranquilamente sentada cuando de pronto ¡Zas! Te acababas de arrancar un par de pelillos.  Me tenso sólo de recordarlo. Claro aún la foto-depilación no había llegado a nuestras vidas.

Nos sentamos en el sofá. Estábamos  nerviosos, muy nerviosos. Nos miramos y comenzamos a besarnos. No había mucho que decirnos, estábamos decididos y seguros. Nos besamos y por la impaciencia o porque no sabíamos muy bien lo que hacíamos en unos minutos estamos sin ropa, completamente desnudos y en la cama de mis padres.

Me gustaría adornarlo y poder decir que fue estupendo, que estaba muy excitada y deseosa de que me penetrara. A los cinco minutos se puso el preservativo, aunque para él  no era la primera vez, también estaba  bastante nervioso. Se tumbó encima de mí y en cuanto vi su pene en erección pensé en si tendría que meterme realmente todo eso, no estaba lo suficientemente relajada. Notaba su aliento a tabaco, su cuerpo me pesaba, y aquella gigante cosa no quería entrar, se resistía.

Mientras él me preguntaba si me dolía yo pensaba en que no entendía como el asunto del sexo podía haber hecho caer grandes imperios. Había leído tanto sobre la primera vez, relatos reales sobre el deseo, la felicidad que te embargaba, y el éxtasis final.  Nada que ver con ese dolor intenso, que piensas que estallarás por dentro, y pides que acabe pronto. Cuando por fin terminó, miró las sábanas, y me dijo: “No has sangrado nada, mi exnovia, cuando lo hicimos la primera vez sangró y tuvimos que cambiar las sábanas.”

Me incorporé de la cama, estaba dolorida.  Tenía la sensación de que algo se había roto dentro de mí, que ardía. Pese al dolor  que sentía me metí los dedos en la vagina y se los mostré delante de su cara, estaban manchados de sangre. “¿Estás satisfecho?”- le pregunté. “Bueno mujer, no te pongas así.” ¡Menudo cretino!

Cuando se marchó  primero sentí un alivio enorme y a continuación entré en mi habitación. Cogí todas las revistas que guardaba al fondo del cajón y las metí en una bolsa para tirarlas a la basura. Ese día llegué a dos grandes conclusiones. La primera era que las experiencias que contaban aquellas revistas no siempre eran ciertas y no valían para todo el mundo. La segunda conclusión a la que llegué aquel día fue que para empezar a tener relaciones sexuales había que estar preparada mentalmente y físicamente. Mi mente estaba preparada, quería hacerlo, pero mi cuerpo no lo estaba, no disfrutaba lo más mínimo con las torpes caricias que me hacía.

No estaba dispuesta a dejar así las cosas, me dirigí al baño, me senté en la taza del vater y comencé a acariciarme. Nunca había tenido un orgasmo, siempre que lo intentaba me ponía nerviosa, me frotaba muy deprisa, pero aquel día estaba tan dolorida que comencé ha hacerlo muy despacio, pensé en aquel chico rubio de pecas al que nunca había besado, me imaginé pasándole la lengua por sus labios, apenas pasó un minuto cuando sentí como todo mi cuerpo se contraía, mientras de mis labios se escapaba un gemido. Aquello si era sexo del bueno, pensé.

Al día siguiente, en el instituto, me costaba mantenerme  quieta en la silla. Estuve con molestias varios días. Después de aquella vez  mantuvimos  relaciones de forma regular, aunque la cosa no mejoró demasiado. A los pocos meses yo me tumbaba en el sofá giraba la cara hacia la tele y veía los dibujos de Bus Bunny mientras el jadeaba. Como diría mi hija “Esa relación estaba destinada al fracaso.”

Durante estos años he hablado con muchas mujeres, lo que me da una visión muy amplia de lo que sentimos. Cada mujer es única y siente las cosas de una manera diferente. Eso hace que comparar o generalizar sobre lo que debemos sentir, o como deben ser nuestros orgasmos o que nos hace vibrar, sólo sirva para crear falsas expectativas que quizá nunca puedan cumplirse.

A medida que avanza la medicina cada vez se da mayor importancia al estado de ánimo. Muchas mujeres después de haber vivido una etapa difícil o un desengaño desarrollan un cáncer de mama. Cualquiera que trabaje en la medicina lo sabe. En algunas consultas incluyen en la encuesta antes de realizarte la mamografía una casilla donde se pregunta si se ha sufrido un divorcio reciente.

Querernos, querernos y querernos. Esa es la respuesta.  Eso es  lo que siempre intento  transmitir a las mujeres en mis reuniones tuppersex, que se sientan bien, que se quieran.  Parece simple, parece fácil, pero a veces  no lo es.

Tras aquella primera experiencia con las bolas chinas, me había aficionado a comprar juguetes y productos eróticos. En aquella época   trabajaba en un hospital y estudiaba. Estaba enamorada hasta las trancas, que diría mi abuela, enamorada de verdad por primera vez y eso me hacía sentirme en la cima del mundo.  Nos encerrábamos en casa, jugábamos a disfrazarnos, mirábamos el reloj y salíamos corriendo cada uno a una habitación. A los veinte minutos quedábamos en el comedor para ver quien lo había hecho mejor. Casi siempre ganaba él.

Vivía en un estado de felicidad permanente, envuelta en una burbuja protectora que me impedía ver la realidad la mayoría de las veces. Desde aquel estado en que me encontraba, me era muy fácil animar a mis compañeras de trabajo Cada día hablábamos de sexo, de posturas, de anécdotas. ¿Os habéis fijado lo fácil que es todo al principio de una relación? Al principio todo vale, te da igual si estás en el coche, sin depilar y fuera hace una tormenta espantosa. Basta con que te ponga un dedo encima de la pierna y ya estás preparada y lubricada como un Ferrari. De cero a 100 en cinco segundos.

Durante las reuniones tuppersex  hay un momento en el que siempre pregunto si utilizan lubricantes. Muchas mujeres ponen  mala cara y me contestan: ¡Eh a mi no me hace falta! Es como si las estuviera acusando, secas, secas.

Yo siempre digo que es como ir a la nieve con tacones o utilizar un buen esquí para deslizarse.  Durante mucho tiempo los lubricantes sólo se mandaban a mujeres que después de la menopausia tenían mucha sequedad vaginal, tanto que les molestaba la penetración. Eran lubricantes que te ponías veinte minutos antes de las relaciones y debías esperar a que hicieran efecto. Imaginaos una mujer que está con la menopausia, que casi no tiene ganas de tener relaciones. Dices, “Espera un momento” y te vas al  baño con el bote del lubricante.  Te lo pones, y  a esperar a que haga efecto.  Vamos,  que sales del baño pensando ¿Qué estaba haciendo yo?

Afortunadamente las cosas han mejorado bastante, lubricantes comestibles, de frío, de calor, todo un arsenal para hacer que una caricia sea un deslizante juego.

Los lubricantes pueden ser de dos tipos. Los más extendidos y utilizados son aquellos que tienen una base de agua, ya que son compatibles con todo y no hay que tener ningún cuidado especial a la hora de usarlos. El segundo tipo son los llamados con base de silicona, y paradójicamente a lo que podemos pensar por el nombre, no deben ser mezclados con ningún juguete que sea de silicona. Al hacerlo se produce una reacción química y el juguete se deteriora, a veces tanto que puede parecer que lo hemos acercado a un radiador caliente.

Desde que empecé a trabajar con No Somos Malas me he encontrado algunas contradicciones en el mundo erótico.  Muchas veces me encuentro kits en los que se incluyen bolas chinas o vibradores, acompañados de lubricantes de silicona.  Son fáciles de reconocer, porque suele aparecer la palabra body, o dibujos de cuerpos o masajes.  Claro que si no te das cuenta y lo mezclas, acabas de tirar a la basura la inversión que hayas echo en el juguete. Bueno, bien pensado a lo mejor sí saben lo que hacen.

Un lubricante debería ser un básico de tu mesita de noche, para tus juguetes, para tu chico, para cualquier situación en la que quieras quererte o dejarte querer. Por que te gusta deslizarte, porque llevas mucho tiempo con tu chico y ya no es como antes, porque estás embarazada, porque estás llegando a tu edad dorada, por mil razones, o simplemente porque todo lo que esté mojado desliza mejor. Por eso decimos: ¡Arriba el lubricante! Y por Dios y por nuestra libido que deje de ponerte saliva si no lubricas lo suficiente.


Categoría: Relatos
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LAS BOLAS CHINAS (CAPITULO I)

Memorias de María Casillas (Fundadora de NoSomosMalas)

A lo largo de mi vida he tenido momentos de Amor y también he tenido momentos de Sexo, aunque sin duda los mejores momentos que he tenido han sido aquellos en que  se mezclaban  los momentos de Sexo con Amor. Si preguntas a cualquiera te dirá sin dudarlo que las mejores experiencias, las más agradables, han sido aquellas en las que se han sentido enamorados de las personas con las que se acostaban.

En mi vida creo que primero llegó el sexo, el deseo, las ganas de jugar y probar y por último llegó el amor,  un amor apasionado y desconocido hasta ese momento.

La gente siempre me pregunta porqué dejé un trabajo serio y responsable, como el de trabajar en un hospital,  para acabar montando una tienda erótica y recorrer España haciendo reuniones tuppersex. Todas las cosas buenas en mi vida se han ido moviendo hasta colocarse lentamente en su sitio.

Primero llegó el sexo luego el amor; primero tuve un trabajo “normal”.  Luché por tener una posición, para acabar tirándolo todo y lanzarme al mundo del erotismo. ¡Que queréis que os diga! Cuando uno tiene una corazonada hay que seguirla hasta el final, y  al menos tengo la ventaja de probar personalmente todos los productos que recibo. Algo tiene que tener tirarse a la piscina sin saber nadar.

Mis primeros recuerdos con el sexo se remontan a los cinco años, cuando en aquellas interminables siestas comenzaba a frotarme contra  la almohada.  La verdad,  nunca he conseguido dormir la siesta más de 20 minutos. ¿Y que podía hacer yo, tumbada boca abajo en la cama de la habitación de mis abuelos durante aquellas interminables tardes? Sinceramente en aquel momento no se me ocurría nada mejor que hacer que comenzar a balancearme mientras me frotaba con la almohada.  Aquello me provocaba un gustito enorme y me sumía en un estado de relajación total. Así que supongo que si tengo que echar la culpa a alguien sobre lo que soy ahora,  podría echársela a mis abuelos por obligarme a permanecer tumbada tanto tiempo.

Las primeras experiencias con el amor  suelen definir como será nuestra relación con el sexo opuesto. Son tan importantes que quizá deberíamos plantearnos añadir una clase en el colegio sobre el arte de amar.

Mi primer amor fue en el parvulario, Daniel se llamaba y era el gallito del corral de la clase. En el colegio de monjas al que iba la clase era mixta sólo durante los dos primeros años. Después las niñas permanecíamos en el colegio, mientras que a los chicos se los llevaban para apartarnos del “peligro de la carne”.  Supongo que consideraban que con seis años ya éramos Evas en potencia y podíamos tentar a comer la dichosa manzana una y otra vez.

Así fue como crecimos con aquella fascinación por los hombres que nos parecían seres brutos, misteriosos y fascinantes. Una mezcla entre algo cercano y a la vez desconocido, ya que de pronto un buen día desaparecían de nuestras vidas y el mundo se volvía sólo de color de rosa. Nada de futbol en los recreo.  Nada de cuerpos sudorosos, ni de chapas, ni guerras, ni vaqueros, ni persecuciones por el patio del recreo. El mundo era un lugar lleno de comiditas en el patio de arena, de jugar a mamas en un mundo sin papas y de peinar muñecas. ¡Vamos que nos estaban preparando a conciencia para salir al mundo sin tener ni idea de lo que era un hombre, ni  a lo que olía, ni a que jugaba, ni mucho menos en que pensaba!

En aquel tiempo yo apenas lograba decir más de cinco palabras seguidas sin tartamudear, llevaba botas ortopédicas para los pies planos y mi madre se empeñaba en hacerme siempre aquellas dos coletas tan tirantes que me daban aspecto de estar siempre en tensión. ¿Conocéis la sensación cuando llevas una coleta demasiado tirante? Empiezas a notar una ligera presión en el lugar donde está la goma.  A la media hora tienes un ligero dolor de cabeza y al cabo de un rato, todas tus neuronas están concentradas en la presión de la cabeza y es el pez que se muerde la cola. No puedes pensar porque te duele la cabeza y te duele la cabeza porque piensas en la dichosa presión. Yo creo que debería añadirse a la lista de torturas a la que nos someten las madres.

Y allí estaba yo, nada que ver con las niñas de rizos perfectos, y manoletinas con lazos que rondaban por el patio del colegio, jugando a marineros y piratas decidida a impresionar a mi Daniel del alma. Como no podía ser de otra forma él era el capitán del barco y nosotros vulgares marineros .  Estaba decidida.  Hoy por fin le hablaría y lo haría mirándole a los ojos, se acabó la timidez. ¡Hoy nacería la nueva María!

Salí decidida de detrás de la columna. Mis pasos eran firmes. Me pasé la mano por el pelo intentando aflojar las dichosas coletas que a veces no me dejaban pensar, le miré a los ojos y le dije: ”Permiso para retirarme a mi cararote, digo a mi camorote, camarorote.”  Y aquella palabra tan simple acabó con mis sueños de diva.  Me volví arrastrando los pies al interior de la clase con el corazón roto y la autoestima aniquilada mientras repetía : ¡Camarote, camarote! Si lo pienso ahora algunos años después, creo que esa misma sensación todos la hemos sentido alguna vez.  ¿Quién no se ha marchado de una cita con el corazón roto, arrastrando los pies y pensando que eres el último gusano del planeta Tierra?

Las primeras experiencias de la vida suelen estar envueltas en la nebulosa de la añoranza y nos suelen parecer mucho mejor de lo que en realidad fueron. Con doce años una se siente perdida, llena de ansiedades por que ocurran todos esos cambios que te tienen que ocurrir para ser como aquellas diosas del instituto que ves pasar por el parque. Ser mujer es muy difícil.  Un día eres una niña con coletas que juega con sus muñecas y  en unos meses tu mundo se llena de ansiedades y prisas. Prisa porque te crezca el pecho, y rezas “Por dios que no sea la última de mi clase en usar sujetador. Y llega el día que te colocan esa pieza con muñequitos que tú sabes perfectamente que se te transparenta con el polo blanco del uniforme.  ¡Y eso está muy bien! , piensas, porque así todos podrán verlo. Y te ves en la ducha regándolas como si fueran margaritas y pensando ¡que crezcan rápido!

Prisa porque te venga la regla claro que no quieres ser la primera, eso es una faena, así que cuando llega el día no lo dices por si acaso, hasta que unas cinco o seis ya lo han contado y tú dices orgullosa, eh que yo también tengo la regla. Claro que el peor momento es con diferencia cuando tu madre le dice a toda tu familia incluido tu padre que ya eres mujer, como si hasta ese momento hubieras sido otra  cosa.  Te encuentras  a la vecina que viene de comprar el pan y tu madre le dice: – ¿sabes?,  María ya es mujer- y te mira con cara de pobrecilla la que te espera mientras tú miras insistentemente la punta del zapato por quinta vez esa mañana.

Mi padre fue mucho más práctico y menos sentimental. Me dijo: “Bueno, tu madre te habrá explicado que hay preservativos y eso.”  No levanté la cabeza de la punta del zapato durante los siguientes 15 minutos.

Cuando tuve a mi hija me juré que nunca la pondría coletas y que no la haría pasar por semejantes tonterías. Incluso hice una lista con las cosas que nunca la haría. Si me pongo a repasarla ahora creo que algunas las he hecho más de diez veces. Incluso pienso que uno de los placeres de ser madre es poder ponerle a tu hija coletas tirantes, y lamento decir que corrí a decirle a todos mis familiares que mi niña ya era mujer, cosas de hacerse mayor, una se va transformando en lo que era su madre.

La primera vez  que entré en un Sex Shop acababa de cumplir veintiocho  años y fue para comprar unas bolas chinas para una amiga que acababa de tener un bebe. Tú seguramente estarás pensando, sí para una amiga eso decimos todas.

Para todas aquellas que nunca hayáis estado en un Sex Shop, es un sitio muy grande con luces rojas y lleno de carteles parpadeantes que dicen ¡sexo, chicas, cabinas! Las mujeres solemos ir con una amiga, a una hora prudente de la tarde. Preferiblemente antes de que anochezca y con gafas de sol puestas para que no se nos reconozca.  Miramos hacia  un lado de la calle, miramos  para el otro,  y pensamos: ¡ por dios que no me vea nadie! Y justo cuando vas a entrar se acerca un padre con un niño pequeño de la mano. Tú sonríes rápidamente, sabiendo que te han pillao con el carrito de los helados,  mientras él  te mira con ojos  que te gritan: ¡ pelandrusca!

Por fín estás dentro, a salvo y te encuentras en una habitación llena de películas porno y rodeada de hombres que te mirar de arriba abajo, vamos lo que se dice hacerte un repaso. Una vez dentro de nuevo una pequeña decepción, largos pasillos mal iluminados,  enormes estanterías llenas de objetos.  Me fijo en que algunos tienen polvo acumulado y están en vitrinas de cristal. Estoy rodeada de penes gigantes,  vibradores con pinchos, látigos de cuero, bolas de acero y un sin fin de artilugios algunos de ellos me resulta imposible imaginar por que conducto se meterán.

Sinceramente, ante semejante visión mi libido a decidido quedarse fuera. Es como estar en la cámara de las torturas. Ya me imagino a mi chico, – María, sal del baño que te he traído un regalito-  y tú con el cerrojo echado pensando – ¡y una leche que no salgo!

Cansada de buscar entre aquellos oscuros pasillos me decido a preguntar al vendedor que está sentado detrás del mostrador ojeando una revista de mujeres desnudas. Lo raro sería verle sentado leyendo el Quijote o La regenta, no pegaría la verdad.

-          Hola, disculpa, le digo mientras rezo para no ponerme roja como un tomate.  Quería comprar unas bolas chinas pero no sé muy bien donde están.-

Me mira de arriba abajo. Debe ser la séptima ficha que me hacen en apenas media hora.  Casi puedo leerle lo que está pensando: ¡ pardilla!  en letras grandes y brillantes.  Me acompaña por el pasillo mientras le adivino una sonrisa en su cara. Abre una de las estanterías de cristal y me muestra dos cajas con dos tipos de bolas diferentes.

-          Mira estas son lisas, para principiantes y estas otras tienen filamentos para emociones más intensas ¿cuales quieres?-

Miro las dos cajas,ambas son de un bonito color rosa y en las dos hay una fotografía de una mujer desnuda con un inmenso felpudo entre las piernas. Vamos que parece que en los años ochenta estaba de moda hacerse implantes de pelo en las ingles, porque jamás había visto una mujer con semejante cantidad de pelo. Pienso dos segundos. Pienso en que piensa que soy una pardilla.  Pienso en que sabe que yo se que él piensa que soy una pardilla.  Pero esta vez le sorprenderé, además yo soy una mujer moderna y liberal al fin y al cabo he venido ¿no?

-          Me llevo las dos, le digo satisfecha, las lisas me las envuelves para regalo, las otras son para mí.- Le sonrío mientras pienso eh, dos a cero a mi favor.

-          Muy bien, me dice mientras me hace de nuevo un repaso.  De pronto me siento de nuevo con aquella sensación del patio del colegio de haber hecho el ridículo una vez más aunque ahora ya no lleve coletas.

Quizá si sólo hubiera comprado las bolas para mi amiga ahora no estaría escribiendo esto, ni las cosas hubieran sucedido de aquella manera.  Nunca sabemos en qué momento nuestra vida da un giro y comenzamos a cambiar de rumbo sin saberlo.

Más tarde en casa, saqué las bolas rosas con aquellos pinchitos que el señor del mostrador había llamado filamentos. La verdad es que tenían un color precioso. Recordé una vez que leí en la revista Nuevo Vale una historia por su puesto real de una chica que se había puesto unas bolas chinas para ir a comprar el pan y durante todo el camino no paró de tener orgasmos. Muchas de nosotras crecimos con esas revistas que te decían que entrenaras con un plátano como chupársela a tu novio, y donde aparecían relatos de la primera vez y fotos de parejas semidesnudas.

Pues allí estaba yo, dispuesta a probar las bolas chinas con pinchitos. Me tumbé en la cama, me quite las bragas para estar más cómoda y empecé a empujarlas hacia el interior de mi vagina. Pronto empecé a sudar, aquello no quería entrar y los dichosos pinchitos se me clavaban como garras,¡ con lo monos que parecían! Me levanté, estaba un poco mareada. Di unos pasos por la habitación esperando sentir el milagroso orgasmo. Durante diez minutos ande por toda la casa, incluso di algunos saltos. Parecía un tigre enjaulado. Nada ni rastro del orgasmo.

Pensé que lo mejor era quitarme aquello, pero claro, sin haber usado un lubricante, con lo poco excitada que estaba y con aquellos dichosos filamentos que se me clavaban, las dichosas bolas no querían salir. Tumbada en la cama, sudando, me imaginaba al que me vendió las bolas chinas diciéndome: ¡pardilla!

Aquello me costó una irritación que me duró más de dos semanas y un dolor en el orgullo que tardó mucho más en curarse. Lista pensé, si es que eres una lista. La semilla había comenzado a crecer dentro de mí, sin saberlo aquel día mi vida comenzó a girar despacito, casi sin avisar. La semilla de No Somos Malas, acababa de germinar.

Las bolas chinas para mi dejaron de ser un gran misterio, una vez que descubrí que la cosa no era tan sencilla como ponerlas y tener orgasmos por el camino. Usándolas de manera regular fortalecían la musculatura del suelo pélvico y evitaban las pérdidas de orina. En España tenemos un gran problema con la incontinencia urinaria, se calcula que de diez mujeres, siete tendrán pérdidas de orina. La prevención y los ejercicios para potenciar la musculatura deberían formar parte de nuestros hábitos y enseñarse desde que somos pequeñas. Las bolas chinas son imprescindibles después de un parto y son una herramienta divertida para mejorar el tono muscular de las paredes vaginales.

En oriente las mujeres controlan su musculatura vaginal desde niñas. Realizan a los hombres lo que se conoce como la Presa de Cleopatra. Consiste en que una vez introducido el pene en la vagina ellas realizan un movimiento serpenteante. Conozco mujeres que usan las bolas chinas para ir ha dar su paseíto diario. Es una forma divertida de hacer ejercicio y a la vez prevenir el envejecimiento vaginal. Otras las utilizan mientras van al gimnasio, a hacer la compra o incluso en clase de Pilates. Eso sí, sino quieres que te suceda lo que a mí no te olvides de comprar un buen lubricante.

Es evidente que si eres de las mujeres que no tiene orgasmos vaginales, por mucho que te pongas las bolas chinas no sentirás un orgasmo. Eso sí, la sensación será agradable, como de masaje. La primera vez que te las pones y te mueves, sientes en tu interior un sonido y rápidamente miras a tu alrededor pensando: ¡ me han oído, seguro que la gente a mi alrededor ha tenido que oírlo! Tranquilas, es sólo una sensación, nadie puede oírlas, a menos que sean ese tipo de bolas tan poco recomendables que parecen cascabeles o que tienen una cuerda de hilo para extraerlas. Por mucho que las laves nunca estarán limpias. Tampoco son adecuadas aquellas que se puedan romper o que tengan materiales que puedan salirse.

Divertirse y cuidarse al mismo tiempo es posible gracias a las bolas chinas, y no me diréis que no os sentiréis muy sexys al saber que las lleváis puestas. ¡ Acércate a ese chico que te gusta y sólo tu sabrás cual es el secreto que te hace sonreír tanto!

No lo olvidéis nunca ¡ Las chicas buenas también sabemos divertirnos!


Categoría: Relatos
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La copa menstrual y lo atrevida que es la ignorancia

Esta semana tenemos que dar un fuerte tirón de orejas al programa el Hormiguero conducido por Pablo Motos.  Durante la emisión de la sección de su programa dedicada a la teletienda es habitual  sacar productos ridículos como el palo de golf para hacer pis, o la máscara antiarrugas que te da descargas eléctricas.  Desgraciadamente esta semana han mezclado ese tipo de productos con la copa menstrual y es evidente que no han contrastado el producto ni han hablado con ninguna mujer que la haya usado y eso que en España se cuentan por miles.

Frases como “Ya no tendrás que levantarte por la noche y dar la vuelta a la compresa”, o que “Es un vaso de plástico” en lugar de su verdadero material que es el de la silicona médica, hacen que aquellas mujeres que hayan visto el programa se lo piensen antes de comprar un producto que es más higiénico, más ecológico y más barato que las compresas o tampones.

Una pena que un programa tan seguido y con un presentador tan abierto y razonable habitualmente cometa errores tan graves y que puedan confundir tanto al público que lo sigan.

Querido Pablo Motos, desde NoSomosMalas te mandamos nuestro desacuerdo por ridiculizar un buen producto y también nuestro apoyo por ser contrarias a tu candidatura como peor cómico en los premios FHM.


Categoría: Noticias, Vídeos
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¿Por qué a los hombres les gustan tanto las películas porno?

La gran pregunta que siempre flota en el aire en toda reunión tuppersex que se precie. Durante estos años he tenido diferentes posturas que han ido cambiando mi opinión sobre este tema. Si analizamos este tipo de películas  la actriz protagonista suele ser monísima, con unas uñas desproporcionadas, se deja hacer todo tipo de cosas sin apenas despeinarse, tiene unos orgasmos instantáneos y no tiene ningún reparo en meterse descomunales artefactos por diversos orificios.

Flaco favor nos ha hecho a las mujeres esta industria, ya que durante mucho tiempo la educación sexual de los hombres se ha basado en estas películas, donde la actriz ponía el culo en pompa y recibía sin preambulos, caricias ni preliminares. Claro luego ellos llegan a casa te ponen a cuatro patas y quieren que grites lo mismo que en la peli donde la actriz se muere de gusto con el sexo anal y tu en cambio te mueres de dolor por la falta de estimulación, paciencia y cariño.  Todo un mito.

Ahora bien, si seguimos analizando algunas de estas pelis porno el actor principal no sale muy bien parado, ya que normalmente es un hombre muy bien dotado en cuanto al tamaño de su pene pero poco favorecido en cuanto a el resto de sus rasgos. Durante mucho tiempo no se tuvo en consideración nada más que el tamaño de su paquete porque total a los hombres que veían estas películas les daba igual si el tio era feo pero que muy feo.

Estas películas presumen de  argumentos tan reales como que una llega a casa después de trabajar se encuentra a su pareja en la cama con su mejor amiga y en lugar de montarle un cristo y partirle la cara se mete en la cama con ellos  para hacer un trío, vamos real como la vida misma.

Diferentes estúdios científicos arrojan resultados sorprendentes. En ellos se explica que los hombres se excitan viendo películas porno debido a las neuronas espejo, las cuales se activan frente a caulquier acción realizada por otra persona que automáticamente mientras se observa puede causar las mismas emociones y sensaciones.

Estas neuronas causarían automáticamente un estímulo sobre el mecanismo de excitación que poseen los hombres incrementando su ya conocida facilidad para alcanzar la excitación frente a diversas situaciones. Esto no quiere decir que las mujeres no tengamos neuronas espejo, lo que ocurre es que las mujeres tenemos el 11% más de neuronas en la zona del cerebro dedicada a las emociones y a la memoria. De ahí que siempre nos acordemos de aquella vez que nos dijo, que no nos recogió a tiempo, etc.

Resumiendo,que los hombres son más visuales, lo que se traduce en que él se excita sólo pensando en lo que te va ha hacer cuando llegue a casa, y las mujeres somos más sensitivas, que quiere decir que cuando él llega a casa y ya está listo nosotras aún necesitamos  caricias, estímulos y preámbulos muchos preámbulos.

Afortunadamente hoy en día mujeres como Erika Lust dan un giro de 360 grados al mundo del porno y dan una visión femenina a un mundo hasta ahora exclusivo de hombres. Fundadora de Lust Film es productora audiovisual de películas para mujeres.

Da una vuelta de tuerca a tu vida sexual y anima a tu chico a ver una peli porno  pensada para excitarnos desde un punto de vista muy femenino. Así acabaremos con el chiste de que las mujeres nos quedamos hasta el final en las películas porno para ver si se casan.


Categoría: Misterios sin resolver
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ShowRoom en Madrid los días 11 y 12 de Diciembre

Por fin llegó el gran día y pudimos recibiros como os merecéis, muchos fueron los amigos y clientes que se acercaron a saludarnos y a mirar las novedades que os presentábamos. Como no podía ser de otra manera pudisteis tocar, oler y disfrutar de nuestros productos y muchos aprovechasteis para llevaros unos regalitos navideños para repartir un poco de alegría.

Para los que no pudisteis asistir os hemos preparado unos vídeos con un resumen de todo lo que nos divertimos. Estaremos encantadas de recibiros en próximos eventos.

Gracias a todo el personal del hotel Emperatriz que nos hizo sentir en nuestra casa y nos cuidó muchísimo.


Categoría: Eventos, Vídeos
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