Querido útero, la última vez que estuvimos juntos, nos encontrábamos en una sala de dilatación, soportando como podíamos las contracciones causadas por el inminente parto. Había sido un embarazo difícil, con un niño grande, de cuatro kilos. Tú te habías llenado de más líquido amniótico del necesario para que el bebe estuviera muy agusto, y claro, a ver quien lo sacaba ahora del spa. Total que al final en la semana 41 tuvieron que entrar a buscarlo y ayudarle a salir.

Fue un parto largo, intenso, y supongo que al ser el tercero estabas cansado y desgastado. Nada más nacer el peque por las caras de los ginecólogos y del personal de la sala, supe enseguida que algo no marchaba bien. Entre carreras y caras de preocupación, dejé a mi pequeño y partimos a quirófano para intentar detener una hemorragia.

Lo siguiente que recuerdo fue catorce horas después cuando me desperté en la UCI. Entonces llegó un doctor con el rostro muy serio y me comunicó que habían tenido que quitarme el útero. No pudimos decirnos adios, ni pude darte las gracias por todos estos años que hemos compartido.

Recuerdo haber leído que las mujeres a les que le quitan el útero notan un vacío en su interior y pueden sentirse muy tristes. Yo pensaba ¿como voy a sentir que me falta algo, algo en lo que normalmente en el día a día no piensas? Pues sí, lo notas perfectamente.

Los primeros días sientes que en el lugar donde debiera estar esa parte de ti, está vacía. Notas un agujero, donde debería estar tu útero, y en muchos momentos sientes la necesidad de abrazar esa zona, como si por el hecho de hacerlo fuera a materializarse de nuevo.

Poco a poco pasan los días y la zona de la cirugía se va recolocando, los órganos se sitúan en su lugar e intentan adaptarse a ese nuevo espacio que de pronto ha aparecido. Y notas como la tristeza amenaza con aparecer, tienes mil preguntas que vienen a tu cabeza. ¿Me sentiré menos mujer? ¿Tendré la sensación de que estoy incompleta? ¿Cómo afectará esto a mi vida?

Afortunadamente para mi, en aquellos primeros días tenía la suerte de tener a mi bebe muy cerca. Tan sólo tenía que contemplarlo para sentir una inmensa alegría. En esos momentos pensaba, gracias útero por haber sido su casa estos nueve meses, por haberlo mimado tanto hasta que llegó a 54 cm y algo más de cuatro kilos, gracias de corazón por haber hecho posible tener cada uno de los hijos que tengo.

Y entonces, ¿para que sirve un útero? El útero siempre ha sido el órgano representativo de la mujer, de la madre, de la tierra. No solo es un órgano reproductivo, además sujeta el resto de estructuras en un delicado equilibrio. Asi que al quitarte el útero el resto de órganos adyacentes se ve afectado, el intestino, el recto, la vejiga y la vagina intentan reajustarse para evitar que se vayan desplazando.

Ya han pasado dos meses y medio desde nuestra separación, casi he vuelto por completo a mi vida normal. A veces pienso en ti, cuando miro la cicatriz que me recorre el cuerpo, la veo como una gran sonrisa de despedida.  No me siento menos mujer, miro a mis hijos y siento lo afortunada que soy. Te recuerdo con cariño, con la gratitud del hogar que has sido para ellos y por haber formado parte de mi.

El primer mes fue bastante duro, el dolor era intenso y el simple hecho de hablar o moverme suponía tal esfuerzo que me dejaba sin respiración. En esos días, toser era un suplicio y moverse se convertía en todo un reto. Pero los días fueron pasando, y cada vez dolía un poco menos. A los quince días decidí no tomar más calmantes, bastante tenía con tener que pincharme la dichosa heparina durante un mes y medio.

Mi vida no ha cambiado, quizá yo sí, más por la propia experiencia de lo que podía haber pasado, que por el hecho de no tener útero. Ya no volveré a tener la regla, y por increíble que parezca, cuando hable de la copa menstrual en las reuniones pensaré en ella con añoranza. Cosas de desear lo que uno no puede tener.

Una de las cosas que más me preocupaban era no sentir sexualmente como antes, pero cuando llegó el momento todo fue mucho mejor de lo que esperaba. Al quitarte el utero completo incluido el cuello, tienen que quitar una parte de la vagina, la menos posible y deben coserlo todo muy bien. Pero tranquilas, la vagina es un músculo y como tal se estira. Eso sí hay que tener la paciencia de esperar a que todos los puntos se hayan caído y la zona esté preparada. Pero vamos, que con el cansancio que tienes después de la cirugía no estás para muchas fiestas. Ni que te hagan un Grey, ni que te traigan un pack de juguetes. Solo necesitas un poco de tiempo y paciencia.

 

 


5 Comentarios
Categoría: Maternidad, Un poco de todo
Palabras clave: , ,